FALLOS EN LA CONEXIÓN CASERA A INTERNET

Vivimos continuamente enganchados a internet, tanto en casa con nuestro buen portátil y tablet, como en el exterior gracias a las tarifas de datos de nuestros smartphones. Rara es la hora que no miramos el teléfono móvil o que en caso de aburrimiento encendemos el ordenador para brujulear, buscar, comprar o jugar online.

Quizás por esto, por esta estrecha relación diaria, la conexión que queremos tener en nuestra casa ha de ser la mejor. Al menos dentro de nuestras posibilidades. No queremos volver a pasar por esa partida online en la que la batalla se ha quedado parada sin previo aviso por un fallo en la conexión o una videoconferencia importante ha parado su emisión porque la línea que llegaba no era suficiente para soportarla.

En muchas ocasiones, nuestro módem casero falla y tenemos que buscar soluciones alternativas aunque hayamos hablado previamente con nuestra compañía telefónica y, aparentemente, todo esté según lo correcto. La respuesta y supervisión no nos convence y rastreamos por la red internáutica en busca de una respuesta y una mejora a las prestaciones. Es entonces cuando nos encontramos con la respuesta a nuestras plegarias: las antenas wifi.

¿EN QUÉ CONSISTEN LAS ANTENAS DE CONEXIÓN WIFI?

Estas antenas no aportan más potencia a la señal, son elementos pasivos en ese sentido, pero sí que redirigen la energía recibida. Por esa razón, es uno de los inventos más necesarios e importantes para los que vivimos y amamos la tecnología y el estar comunicados.

Al reorientarla, realiza un efecto que funciona como potenciador de la señal en la dirección específica seleccionada. Por contra, pierde fuerza en las demás zonas pero, como expertos en conexiones y tecnología que somos, sabremos cómo ubicarla para que nuestra conexión sea más fuerte que antes de su uso.

La antena wifi contiene tres propiedades fundamentales para la consecución de la mejora de señal: la polarización, la dirección y la ganancia. Sobre la dirección hemos hablado en el anterior párrafo así que nos centraremos en las otras dos propiedades. La ganancia es, en lenguaje técnico, una medida que aumenta la potencia. El plus necesario para darle un mayor empuje y consistencia a nuestra conexión.

Este empuje unido a la correcta direccionalidad conseguirán que su ángulo de radiación disminuya  ofrezca una mayor distancia de cobertura. Con ella, tus conexiones serán más eficaces y el ratio de error disminuirá de manera considerable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *